Se nos ha muerto Esther Tusquets | El blog de Santiago González | Blogs | elmundo.es

Siempre me ha parecido que la mujer de la foto tenía rasgos nobles, mirada inteligente y gesto afable. Habría cumplido los 76 a finales del mes que viene, se llamaba Esther Tusquets y se nos murió ayer en el hospital Clínic de Barcelona. Fue la gran editora de nuestra vida para mucha gente de mi generación. Gracias a ella descubrimos a Umberto Eco y a Mafalda, a Virginia Woolf y hasta al hijo de puta de Louis Ferdinand Céline. No quiero decir que si ella no hubiera existido o se hubiese dedicado a otros menesteres, no habríamos conocido a Quino, ni habríamos leído ‘El nombre de la rosa’ o ‘Viaje al fin de la noche’, pero fue ella quien nos los acercó y esas cosas unen mucho.

No tanto, sin embargo, en lo que a mí respecta como su acividad de escritora y, más concretamente, de memorialista. Su enfermedad de Párkinson era necesariamente el final para una mujer cuyos libros más personales, los que conforman sus memorias, son de una radical sinceridad, infrecuente de manera especial en los autores de memorias. “Cuando escribo no pienso en los lectores ni en las feministas”, dice en su último libro, ‘Tiempos que fueron’, escrito a cuatro manos con su hermano, Oscar, y publicado hace seis meses. Me habían impresionado ‘Habíamos ganado la guerra’ y ‘Confesiones de una vieja dama indigna’ y destaqué en ‘Lágrimas socialdemócratas’ su rareza en la Cataluña y la España de la memoria histórica:

Hay, en el mundo de la izquierda, una excepción, que para mayor mérito, es catalana. La editora Esther Tusquets tituló sus memorias ‘Habíamos ganado la guerra’. El libro tuvo una extraordinaria acogida y la autora escribió una segunda parte, ‘Confesiones de una vieja dama indigna”. Comienza en este libro con la idea de contar sus recuerdos sobre la guerra civil y la inmediata postguerra durante una cena en la casa que Marta Pesarrodona tenía en Sant Cugat:

“Se habló de la guerra civil, y Marta afirmó, con la seguridad que pone siempre en cuanto dice:_ “La guerra la perdieron o la perdimos todos”. Yo protesté que no. Y enseguida pasamos a hablar de otras cuestiones. Pero luego, más tarde, estuve dándole vueltas a la idea, y recordando mi infancia, recordando como era, o como la había vivido yo, la Barcelona de los años 40 y 50, y considerando lo mucho y bien que se había novelado la posguerra desde el bando de los vencidos, y lo menos y peor desde el bando de los vencedores. Y se me ocurrió que algunas de las cosas que había vivido yo ?niña burguesa, hija de padres franquistas, sobrina de monseñor Tusquets (que había jugado un papel importante en el alzamiento y era amigo del Generalísimo), alumna del Colegio Alemán en la etapa más exacerbada del nazismo- podían tener interés para otros”.

Considerarse de izquierdas y mantener esta actitud tenía un mérito en una España en la que el mismísimo presidente del Gobierno podó simbólicamente la rama franquista de su árbol genealógico y su vicepresidenta podó la biografía de su propio padre, para limitarla a la inhabilitación que sufrió en la postguerra, al tiempo que ocultaba cargos, honores y condecoraciones que  la dictadura le concedió más tarde. Ayer tuve noticia de su fallecimiento cuando me disponía a comer con Carlos Herrera en Sanlúcar, pero de esto escribiré mañana.

Háganse el favor de comprar los libros citados de esta autora, así como la última pata de sus memorias que yo aún no he leído, pero que ya tengo encargado: ‘Confesiones de una editora poco mentirosa’.

via Se nos ha muerto Esther Tusquets | El blog de Santiago González | Blogs | elmundo.es.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s